Thursday, May 11, 2006

Irán: un gran commodity bajo la manga.

Las ambiciones nucleares del país islámico
amenazan con desestabilizar los mercados y subir el precio del petróleo.


Hoy el llamado “oro negro”,
constituye un “as” capaz de controlar
una economía dependiente del crudo,
y donde Irán cobra protagonismo

La decisión de las autoridades iraníes de reactivar su programa de energía nuclear con fines civiles, ha puesto en alerta a la Unión Europea y, en especial, a Estados Unidos, a la vez que el presidente de la república islámica, Mahmud Ahmadinejad, siembra las dudas sobre los verdaderos fines pacíficos tras el desarrollo de esta tecnología, producto de un discurso marcado por el belicismo y la ambición.

La ausencia de acciones concretas por parte de Washington, y la incapacidad del Consejo de Seguridad de la ONU para llegar a un consenso en torno al tema, han favorecido un clima de tensa calma por toda Europa y gran parte de la sensibilidad de Medio Oriente.

Pero si de alertas se trata, quienes observan con especial atención lo que sucede son los mercados que, cada vez más susceptibles a la coyuntura política internacional, entran en crisis con la sola posibilidad de que las desavenencias entre Teherán y la Casa Blanca terminen en un conflicto armado que sitúe por sobre los US$ 75 el barril de petróleo.


Y es que al poseer una de las reservas más importantes de hidrocarburos del planeta, junto con representar el 5% de la producción mundial de combustible, Irán se constituye en pieza fundamental de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El escenario es aún más claro si se considera que tanto Arabia Saudita como Nigeria - dos importantes exportadores - atraviesan problemas de refinamiento y competencia de sus pozos, provocando que el abastecimiento internacional tienda de un hilo y deje en una posición inmejorable al gobierno de Ahmadinejad.

Gravitación que se explica a su vez por el crecimiento inusual de la actividad económica propiciada por países como Rusia, China, India y Japón, quienes han aumentado la demanda de bienes y servicios, especialmente de petróleo y gas natural.

Por eso es que doblarle la mano a Irán para que abandone sus pretensiones nucleares, no será una tarea fácil para Estados Unidos.

Más allá de las posibles sanciones económicas contempladas por la Casa Blanca, como el congelamiento de cuentas financieras y la reducción de la inversión extranjera, la influencia que Irán ostenta en el concierto internacional claramente escapa a las manos de la administración Bush.

Para Teherán la estrecha relación que sostiene con Pekín, significa nada menos que US$ 70 mil millones en exportación de petróleo y gas natural líquido. Con esto, no sólo se convierte en un soporte, sino que pasa a controlar gran parte del consumo del avasallante mercado chino, considerado el motor de la economía actual.

Algo similar sucede con Japón, a quien provee de importantes pies cúbicos de gas y barriles de crudo.

Por eso es que una intromisión en la relación que sostiene Irán con Oriente, es mirada con aprensión por los mercados, quienes aún recuerdan los efectos devastadores que provocó en la economía la crisis asiática a mediados de los años noventa.

A juicio del analista del Centro de Estudio de Energía Global de Londres, Manoucher Takin, la intervención militar de Estados Unidos como método para frenar las pretensiones nucleares iraníes, puede resultar nefasta una vez que se reduzca la producción de petróleo.

Esto provocaría una expectación y especulación sobredimensionada de los mercados, quienes sin ningún problema podrían ubicar en US$ 100 el barril de crudo. Un precio atmosférico, pero que según Takin es perfectamente probable dado el nerviosismo actual de las Bolsas y los cerca de US$ 75 alcanzados por barril hace un par de días atrás. Pero esto no es todo.

La creación propuesta por el gobierno iraní de una bolsa internacional de petróleo basada en el euro, afectaría a la New York Exchange (NYMEX), y a Internacional Petroleum Exchange (IPE) de Londres, en la especulación del combustible.

A lo anterior se suma el anuncio de una inminente variación en el tipo de cambio en las reservas chinas - también en la moneda europea- hechos que amenazna con desplazar millones de dólares del mercado y comprometer la estabilidad del gigante norteamericano.

Lo cierto es que con una buena cantidad de petróleo y gas natural bajo el brazo, Irán tiene las herramientas suficientes como para mitigar presiones sobre el desarrollo de su programa nuclear, y hacer pensar dos veces a Estados Unidos antes de optar por un conflicto armado.

Todo, gracias a la importancia estratégica que ostentan los commodities en el contexto geopolítico y económico mundial de hoy.

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